Ir al contenido principal

El triatlón no solo exige cuerpo, sino también mente. Entrenar capacidades mentales como concentración, confianza, control y compromiso es clave para lograr rendimiento y disfrutar del deporte. La disciplina, la constancia y la actitud transforman el triatlón en un estilo de vida y fortalecen nuestra resiliencia día a día.


En el mundo del triatlón amateur, cada vez estamos más concienciados con la necesidad de seguir una buena planificación de entrenamiento, una alimentación que cubra nuestras necesidades energéticas, y una estrategia para sacar nuestro rendimiento óptimo el día de la competición, dentro de las posibilidades de cada uno.

Sin embargo, en un deporte tan exigente a nivel físico como es el triatlón, entrenar las capacidades mentales y la gestión de las emociones parece igual de importante; no es algo exclusivo de los profesionales.

Las 4 C de la Psicología Deportiva

En Psicología deportiva existe el concepto de las 4 C. Son los 4 pilares o capacidades básicas a desarrollar por todo deportista:

  • Concentración: la capacidad de mantener el foco en el punto adecuado, pese a las distracciones.
  • Confianza: la capacidad de creer en las posibilidades y perseguirlas.
  • Control: la capacidad de gestionar las emociones de forma adecuada.
  • Compromiso: la capacidad de esfuerzo y superación, continuar trabajando para lograr los objetivos incluso cuando se pierde la motivación.

Aplicación de las 4 C en los triatletas

¿Cómo se traducirían estas capacidades en nosotros, los triatletas, que debemos desarrollar y ejercitar?

La constancia, entrenar cada día combinando todas las disciplinas, hace que tengamos que convertir el triatlón no en un hobbie, sino en un estilo de vida, e integrarlo en nuestra rutina diaria como hábitos tan básicos como comer y dormir. Encontrar este equilibrio entre nuestras obligaciones laborales, familiares y sociales, más entrenar tres deportes, sin olvidar el descanso y cuidando de no caer en sobreentrenamiento, es un ejercicio de precisión, flexibilidad y adaptación continua.

La disciplina, el no buscar excusas y ser capaz de exigirte a ti mismo, incluso en entrenos en solitario con horarios imposibles, controlar la mente en los entrenamientos más exigentes para no rendirte y desafiar los límites, sin que nadie te lo exija ni te lo impida. Esto hará ser más resistente, más paciente, conocernos a nosotros mismos, superando los límites poquito a poco, en una auténtica carrera de fondo, gestionando la competitividad de forma saludable, sin obsesión, pero siendo capaces de querer superarnos a nosotros mismos, mejorar nuestra técnica y rendimiento.

Aprender a mantener la concentración, ser capaces de mantener la mente enfocada en una tarea concreta, ser metódicos en nuestras actuaciones; todos sabemos que en una transición bien hecha se puede ganar una carrera, y ejercitar el control de nuestros pensamientos, especialmente los negativos, ante los errores y las distracciones, sabiendo que no podemos tener todo bajo control.

La actitud como clave del triatlón

Al final, todas estas capacidades se resumen en la palabra ACTITUD: ir construyendo nuestra autoestima, encontrar nuestra motivación interna, gestionar nuestras emociones, recordando siempre por qué empezamos y cuál es nuestro faro al final del arduo camino, para no caer en la frustración y seguir mejorando día a día nuestra capacidad de esfuerzo y resiliencia, que nos permitirán disfrutar y obtener el máximo rendimiento del deporte que amamos. Pocos podrán ganarse la vida con el triatlón, pero muchos los que llenamos nuestras vidas de él.