Volver a la rutina deportiva tras las vacaciones requiere disciplina, motivación y un plan realista. Prioriza tu descanso, alimentación y sueño, establece objetivos progresivos y disfruta del deporte como un hábito en tu vida diaria.
Tanto si eres de los que aprovecha el verano para desconectar, como de los que lo exprime al máximo para seguir entrenando, Septiembre es el mes de los nuevos objetivos y rutinas. Te damos unas claves psicológicas para que la “vuelta al curso” sea llevadera, y, sobre todo, que el deporte se convierta en un hábito más de nuestra vida.
Encontrar un por qué poderoso
Cada uno tenemos nuestro motivo para hacer deporte y son todos válidos. Debe ser nuestro MANTRA o FRASE MOTIVADORA, en esos momentos de debilidad, ser constantes. Así que pregúntate… ¿yo qué clase de deportista quiero ser?
Rutina y objetivos realistas
Conciliar la vida laboral, familiar, personal, de ocio y deportiva no es tarea fácil. Analizar nuestro ritmo de vida, tiempo real, motivación y valorar el compromiso es fundamental para establecer una rutina y objetivos deportivos realistas.
Mejor algo que nada
No ser perfecto no significa que sea malo. Disfrutar del proceso y tomar el deporte como momento de desconexión ayuda a incorporarlo a la rutina diaria.
No podemos pasar de donde lo dejamos
Nuestra forma física, motivaciones e intereses cambian tras las vacaciones. Hay que establecer un nuevo punto de partida y progresar gradualmente, centrándonos en el camino y el día a día.
Descanso, alimentación y sueño
El descanso es clave para que nuestra mente y cuerpo se recuperen. Priorizar sueño y buena alimentación asegura que el deporte siga siendo un hábito saludable y equilibrado.
Así que, ante todo, hazte las siguientes preguntas… ¿Qué clase de deportista quiero ser? ¿Cómo quiero que me recuerden? ¿Qué dirección quiero llevar? Y cuando las fuerzas y la constancia flaqueen… recuerda esa primera carrera, esa primera meta que cruzaste, las emociones que te embargaron y… recuerda por qué empezaste.